El origen de Rosario se caracteriza por ser un proceso prolongado de hechos, siendo su fundación el resultado de un proceso de formación.

Nuestra ciudad nace sin acta fundacional a comienzos del siglo XVII, como Pago de los Arroyos, sin embargo, desde que en 1689 el capitán Luis Romero de Pineda recibió como merced real estas tierras, se produjeron notables cambios. El primer registro de población permanente fue la estancia de este capitán cuyas tierras le habían sido entregadas por el gobierno de Buenos Aires en pago de servicios prestados a la Corona. Otra parte de las tierras en que se encuentra Rosario pertenecieron a la Estancia San Miguel, propiedad de los jesuitas, que le habían comprado en 1719 al hijo de Antonio de Vera Mujica. En 1724 se establece Santiago de Montenegro quien instala un molino, industria que fue muy primitiva hasta que en 1850 se construyen varios molinos hidráulicos y a vapor.

Antes de esa fecha, merodeaban por el lugar indios calchaquíes, reducidos y atendidos por franciscanos, quienes formaron una población y se establecieron en el llamado Pago del Salado. Cuando los indios belicosos del Chaco destruyeron todo, Pineda recibió las tierras que conformar&iaute;an luego el Pago de los Arroyos. Muerto Pineda, sus hijas lo heredan y comienza la fragmentación de las parcelas. A partir de allí se pierde parte de la historia. Sabemos que en el primer tercio del siglo XVIII había ya numerosas estancias en los alrededores. El censo de 1741 indicaba que entre blancos, indios y mulatos, había una población de 248 vecinos. En esta época mucho tuvo que ver Santiago Montenegro, poblador que se radicó en la zona para dedicarse a la explotación agro-ganadera; es quien diagrama el basamento de la futura ciudad, construye de material la antigua capilla y en 1751 es nombrado Alcalde.

Rosario no tiene fundador ni fecha de fundación, sino un proceso de formación espontánea facilitado por la situación favorable tanto a nivel geográfico como económico. Con anterioridad a 1725, los habitantes de donde hoy existe la ciudad de Rosario, era tan escasa que no había una autoridad especial. Se dependía directamente de la gobernación de Santa Fe, que a su vez dependía de Buenos Aires.

En Santa Fe se elegían dos alcaldes ordinarios y de la hermandad. Los de "hermandad" tenían autoridad indistintamente en todo el territorio de la ciudad. En 1725 se elige especialmente un alcalde de la Hermandad para el Pago de los Arroyos, el mismo funcionario tenía también a su cargo el distrito de Coronda. Recién en 1784 se divide la jurisdicción de los Arroyos de la de Coronda. Atribuciones: daba posesión de la tierra, se encargaba de la venta de bienes embargados y de difuntos, ante él se realizaban los testamentos, realizaba mensuras, etc.; además de cuidar el orden de la población. Esta institución duró hasta 1825, siendo sus atribuciones mayores de acuerdo al incremento que tomaba la región a su cargo.